viernes, 11 de octubre de 2013

Alice Munro, Premio Nobel de Literatura 2013

La escritora canadiense Alice Munro, considerada una de las voces más importantes de la literatura en lengua inglesa, ha sido galardonada con el Premio Nobel de Literatura 2013 por ser “la maestra del cuento contemporáneo”, según ha hecho público la Academia Sueca.

Munro, de 82 años y nacida en Wingham (Ontario, Canadá), recibió en 2009 el Man Brooker  - prestigioso premio literario destinado a reconocer la mejor novela de un escritor de la Commonwealth o de la República de Irlanda -, y fue finalista del Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2011.

Cada uno de sus cuentos es un libro en sí mismo. Su talento se condensa en sus relatos de forma brillante y la excepcionalidad de su narrativa reside en la pureza de sus personajes, almas huérfanas en la inmensa soledad del siglo XX. 

Fuente: www.abc.es


Os dejamos un fragmento del cuento Voces, incluido en su libro Mi vida querida (2012).


Cuando mi madre era una cría, iba con toda la familia a los bailes. Solían celebrarse en la escuela, o a veces en una granja que tuviera un salón lo bastante grande. Jóvenes y viejos acudían a esos bailes. Alguien tocaba el piano, ya fuera el de la casa o el que había en la escuela, y alguien habría llevado un violín. Los bailes de cuadrilla habían complicado las pautas o los pasos, que un buen conocedor (siempre un hombre) iba marcando a voz en grito con una especie de prisa desesperada que de todos modos no servía de nada a menos que te supieras los pasos. Y todo el mundo se los sabía desde los diez o doce años. 

Casada ya, con nosotros tres a cuestas, mi madre aún tenía edad y temperamento para haber disfrutado de esos bailes que todavía se hacían en el campo. Y se lo hubiera pasado en grande con las danzas en ronda por parejas, que hasta cierto punto iban suplantando el viejo estilo. Pero estaba, estábamos, en una situación que no era ni fu ni fa: aunque vivíamos fuera del pueblo, tampoco podía decirse que estuviéramos en el campo. 

Mi padre, un hombre que se ganaba muchos más aprecios que mi madre, creía que había que aceptar las cosas como vinieran. Ella no era así. Aunque había superado la vida en la granja donde se crió para convertirse en maestra de escuela, no había bastado, no había conseguido la posición a la que aspiraba ni los amigos que le hubiera gustado tener en el pueblo. Vivía en el lugar equivocado y no le sobraba el dinero, y de todos modos tampoco hubiera dado la talla. Sabía jugar al euchre, pero no al bridge. Que una mujer fumara le parecía ofensivo. Creo que la gente la consideraba avasalladora y demasiado celosa de la gramática. Decía cosas como «asaz» o «sobremanera». Sonaba a que se hubiera criado en una familia rara en la que se hablara así. Y no. Mis tías y mis tíos vivían en granjas y hablaban como todo el mundo. Y a ellos mi madre tampoco les caía demasiado bien.


Fuente: http://es.scribd.com/



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