sábado, 27 de enero de 2018

Metáforas visuales

Pasó por nuestra biblioteca Rocío Antón, especialista en fomento de la lectura y la escritura creativa, y nos situó en el sendero de las metáforas…


Alumnxs de 3º ESO asistieron a un taller de metáforas visuales en el que, entre otras cosas, acertamos a “matar el tiempo” (literalmente).

Y, a propuesta suya, a dúo leímos este metafórico fragmento de El cartero de Neruda, del novelista chileno Antonio Skármeta:

(...) 
—¡Metáforas, hombre!
—¿Qué son esas cosas?
El poeta puso una mano sobre el hombro del muchacho.
—Para aclarártelo más o menos imprecisamente, son modos de decir una cosa comparándola con otra.
—Deme un ejemplo.
Neruda miró su reloj y suspiró.
—Bueno, cuando tú dices que el cielo está llorando. ¿Qué es lo que quieres decir?
—¡Qué fácil! Que está lloviendo, pu’.
—Bueno, eso es una metáfora.
—Y ¿por qué, si es una cosa tan fácil, se llama tan complicado?
—Porque los nombres no tienen nada que ver con la simplicidad o complicidad de las cosas. Según tu teoría, una cosa chica que vuela no debiera tener un nombre tan largo como mariposa. Piensa que elefante tiene la misma cantidad de letras que mariposa y es mucho más grande y no vuela —concluyó Neruda exhausto. Con un resto de ánimo, le indicó a Mario el rumbo hacia la caleta. Pero el cartero tuvo la prestancia de decir:
—¡P’tas que me gustaría ser poeta!
—¡Hombre! En Chile todos son poetas. Es más original que sigas siendo cartero.       (…)
—Es que si fuera poeta podría decir lo que quiero.
—¿Y qué es lo que quieres decir?
—Bueno, ése es justamente el problema. Que como no soy poeta, no puedo decirlo. (…)
—Mira este poema: «Aquí en la Isla, el mar, y cuánto mar. Se sale de sí mismo a cada rato. Dice que sí, que no, que no. Dice que sí, en azul, en espuma, en galope. Dice que no, que no. No puede estarse quieto. Me llamo mar, repite pegando en una piedra sin lograr convencerla.
Entonces con siete lenguas verdes, de siete tigres verdes, de siete perros verdes, de siete mares verdes, la recorre, la besa, la humedece, y se golpea el pecho repitiendo su nombre». —Hizo una pausa satisfecho—. ¿Qué te parece?
—Raro.
—«Raro.» ¡Qué crítico más severo que eres!
—No, don Pablo. Raro no lo es el poema. Raro es como yo me sentía cuando usted recitaba el poema.
—Querido Mario, a ver si te desenredas un poco, porque no puedo pasar toda la mañana disfrutando de tu charla.
—¿Cómo se lo explicara? Cuando usted decía el poema, las palabras iban de acá pa’llá.
—¡Como el mar, pues!
—Sí, pues, se movían igual que el mar.
—Eso es el ritmo.
—Y me sentí raro, porque con tanto movimiento me marié.
—Te mareaste.
—¡Claro! Yo iba como un barco temblando en sus palabras.
Los párpados del poeta se despegaron lentamente.
—«Como un barco temblando en mis palabras.»
—¡Claro!
—¿Sabes lo que has hecho, Mario?
—¿Qué?
—Una metáfora.             (…)

Gracias, Rocío.

domingo, 21 de enero de 2018

Pablo García Baena, in memoriam

El poeta cordobés (y malagueño) Pablo García Baena, uno de los fundadores del Grupo Cántico, ha muerto a los 96 años. Pero sigue viviendo en sus poemas...



 "Bajo la dulce lámpara", poema de Pablo García Baena recitado por el propio autor.

jueves, 23 de noviembre de 2017

jueves, 16 de noviembre de 2017

Concurso "Ninfosis": el Fallo




Veintiséis relatos se han presentado al Concurso de Microrrelatos “Ninfosis”, organizado por la Biblioteca Litoral como actividad complementaria para alumnxs de 1º ESO. Todos han sido publicados en la sección de Comentarios de la entrada en este blog que anuncia las bases del concurso, a pesar de que algunos excedían el límite máximo de palabras (140), y de que dos de ellos fueron enviados fuera del plazo establecido (las 24 horas del 10 de noviembre), razón por la cual no han podido participar en el mismo.

Leídos y valorados todos por los miembros del jurado, este ha decidido conceder los siguientes premios:

1º Premio, ex aequo, a los relatos firmados bajo el pseudónimo de CLARY y THC.

(El premio consiste en un Diploma para cada autor/a y sendos Vales de CUARENTA EUROS en libros adquiridos en la Feria del Libro Litoral 2017).

2º Premio, ex aequo, a los relatos firmados bajo el pseudónimo de POTY, SIETE y EMEPÉ.

(El premio consiste en un Diploma para cada autor/a y Vales de QUINCE EUROS en libros adquiridos en la Feria del Libro Litoral 2017).

Abiertos los sobres que contienen los datos personales de cada autor/a se comprueba que:

-El pseudónimo CLARY corresponde a Lucía Alarcón Rey (de 1º ESO -C).
-El pseudónimo THC corresponde a Raúl Fortes Díaz (de 1º ESO -D)
-El pseudónimo POTY corresponde a Antonio Nuflo Jiménez (de 1º ESO -D).
-El pseudónimo SIETE corresponde a Emma Kaczanow González (de 1º ESO -D).
-El pseudónimo EMEPÉ corresponde a María Martín Portal (de 1º ESO -D)

La entrega de premios en la Biblioteca, durante la clausura de la Feria del Libro, 2017

Publicamos, a continuación, los cinco relatos premiados, agradeciendo a todas/os su participación en el Concurso:

"Me adormecí… yo no quería, sabía que podía ser mi perdición, los párpados me pesaban, se me cerraban los ojos, era inevitable, iba a caer en un profundo sueño del cuál no sabía si podría despertar.
De repente, escuché unos gritos, una voz grave y profunda que se acercaba hacia mí.
-No te duermas o morirás.
Esa frase se me clavó en lo más profundo y, sin saber cómo, saqué fuerzas de mi interior que desconocía y abrí los ojos.
La voz que provocó que abriera los ojos desapareció y en su lugar escuché el sonido claro y nítido de los gusanos masticando mi piel, incluso creía escuchar las risas de estos malvados y crueles asesinos.
Sin más recobré la consciencia y pude ver que la realidad era otra. Cinco señores con una bata blanca me observaban fijamente."

CLARY

 

"Me adormecí… Me desperté un poco aturdido, sin saber muy bien lo que había pasado, intenté centrarme. Fui hacia la carretera pero no veía ningún coche, empecé a andar por la carretera, miraba hacia un lado y hacia otro, me di cuenta de que de todos los arboles colgaban esas bolsas blancas.
Me iba encontrando mal, notaba cómo me hinchaba y me salían unas ronchas por todo mi cuerpo, me desmayé. Cuando desperté, estaba en una cabaña, no veía a nadie, de repente entró un hombre totalmente tapado, solo se le veían los ojos. Se acerco a mí y me dijo: Esto es lo que nos hacen los gusanos... Sacó un espejo y me vi, fue asqueroso, estaba totalmente hinchado y tenía pupas y ronchas por todo el cuerpo: era un monstruo."

THC



"Me adormecí… Cuando desperté, no podía creer lo que estaban viendo mis ojos. Ante mí se encontraba un ejército multitudinario de gusanos, lo que antes era una carretera normal y corriente se había convertido en un océano de gusanos. Los gusanos se dirigían hacia mí, no sabía lo que hacer, estaba muy nervioso y no podía ponerme de pie y huir puesto que los gusanos se encontraban por todas partes. Cuando algunos de esos seres tan repugnantes trepaban por mis piernas, escuché a lo lejos un par de pitidos, una caravana se aproximaba rápidamente… Justo antes de estrellarse contra mí, frenó y salió de ella Elías, quien me introdujo en la caravana. Gracias a él pude salir de ese infierno gusanero al que nunca volví."

POTY



"Me adormecí... De repente me desperté entre arbustos y algunas púas de gusanos. Rápidamente me levanté y me las quité. Eran muy duras y por su culpa se me empezó a hinchar prácticamente todo el cuerpo.
A lo lejos vi una sombra. No podía deducir lo que era. Había mucha niebla. Entonces, decidí acercarme. Después de varios minutos caminando me di cuenta de que era como una especie de invernadero. Entré. Había unos pequeños capullos de gusano. Intenté tocarlos pero no pude. Estaban metidos en unas pequeñas cápsulas transparentes.
De pronto escuché una alarma. A una distancia, no muy lejana, vi cómo se acercaban unas sombras. Me asusté. Fui corriendo hacia el otro lado, pero me estaban acorralando.
Se acercó una sombra y me dijo: Somos los causantes de esta plaga. Si quieres regresar con todas tus extremidades… corre."

SIETE



"Me adormecí… Me despertó la lluvia que cada vez era más fuerte. Busqué un lugar para refugiarme. Anduve durante un rato y encontré una especie de cabaña. Entré en la cabaña y… me asusté, había una niña de unos seis años que estaba llorando. -¿Qué te pasa?, le pregunté. Me miró y me dijo que tenía mucha hambre. Miré a ver si tenía algo para comer. En el bolsillo del pantalón tenía un paquete de galletas. Le di tres y me comí una. Se llamaba Lucy. De repente, por debajo de la puerta entraron gusanos. Monté a Lucy en mi espalda y salí de allí. No había parado de llover pero no me podía quedar allí. Anduve, estaba cansado, me temblaban las piernas, pero… a lo lejos se veía una casa. Por fin, ya estábamos a salvo."

EMEPÉ 


¡Hasta la próxima! (Y ojo a las copas de los árboles...)