Las alumnas Irene Higueras y Sonia Hidalgo han sido finalistas del I Certamen de micro-relatos sobre la violencia de género en la juventud convocado por el Ayuntamiento de Málaga.
Os invitamos a leer sus relatos que tan generosamente nos han ofrecido.
No me enteré por ella
Ella
se sentía confusa. Tan joven y tan inexperta. No sabía qué hacer, ¿era
eso normal?¿Era su culpa o la de él? Lo único que ella sabía en aquel
momento es que eso no lo debía saber nadie “¿Y si se lo cuento a alguien
y él se entera?” pensaba. Con la cara llena de lágrimas, salió del
dormitorio muy avergonzada, y allí estaba él, con un ramo de flores
prometiéndole que iban a ser felices, implorando su perdón. Ella decidió
perdonarle.
Cada día fue a más, ya no era un tortazo, ya eran
palizas y empujones, igual que sus “regalos” cada día cosas más lujosas.
Hasta que un día perdió los nervios por completo, la empujó por las
escaleras de su bloque y se acabó la historia para los dos. Ella no está
entre nosotros y él está en la cárcel, menos mal.
Lo que
realmente me apena es que tenga que saber lo sucedido por el diario de
mi hermana y que nunca decidiese contárselo a nadie. Cada día que me
acuerdo de ella también recuerdo lo ciega que estuve y que no vi lo que
pasaba delante de mis narices.
Irene Higueras (2º ESO D)
Otra historia sin final
“Ella se sentía…estúpida y confusa. Se
podría resumir en eso.” Tengo que dejar de escribir otra vez porque las
voces del bar de abajo no me dejan concentrarme.
“No entendía
cómo podía amar a alguien que le causaba tanto miedo.” Si miro por mi
ventana puedo ver a los hombres que están armando escándalo.
“No
puede dejar de preguntarse cómo. Cómo pasó de ser el chico de las flores
al del dolor.” El camarero se niega a servirles más. Va a haber pelea.
“Sin
embargo, con el último golpe algo cambió. Supo que debía poner fin a su
sufrimiento.” Ha salido el dueño del bar. Los hombres se despiden y se
separan. Uno de ellos, el más grande, vuelve a casa.
“Al fin y al
cabo era una chica fuerte.” Oigo cómo abre el portal y sube dando
bandazos. Tengo que darme prisa, la última vez fue demasiado.
“Se armó de valor y marcó el número de emergencias.” Está abriendo la puerta. Sólo me quedan unas líneas…
“Suenan uno, dos, tres tonos…servicio de emergencias, dígame.” Se abre la puerta.
Sonia Hidalgo (3º ESO B)